La derecha alimenta una campaña anticatalanaCataluña es inocenteEl intenso debate político que España vive estos días a raíz del proyecto de reforma del Estatuto de Catalunya está siendo utilizado por la derecha política para alentar un peligroso sentimiento anticatalán en el resto de autonomías que parecía desterrado de nuestra convivencia hacía décadas. No solo anónimas páginas en internet llaman desde hace días al boicot a los productos catalanes, esta semana se han publicado anuncios en prensa firmados y pagados, emplazando a rechazar el origen catalán en cualquier compra y desde los incediarios micrófonos de la COPE se ha llegado a amenazara los empresarios catalanes. Los efectos económicos ya se están empezando a notar en las cifras de ventas. Las consecuencias en la paz y la concordia entre españoles que tanto costó conseguir solo podrá evitarse si se logra frenar tan injusta y engañosa campaña.Por Inmaculada Sánchez."
Somos catalanes, lo siento". Así respondía hace unas semanas el directivo de una pujante empresa con sede en la provincia de Barcelona a un posible comprador que le instaba a castellanizar el nombre de su producto. Anécdotas como ésta circulan entre la indignación y un cierto temor al futuro en no pocos despachos del empresariado catalán. En el caso citado , el comprador, aunque no compartía el ambiente generado en contra de Catalunya, pretendía evitarse un problema con clientes y proveedores.
El tamaño del "problema" lo descubrió el miércoles pasado Ricard Fornesa, presidente del buque insignia de la economía catalana y primera caja de ahorros de España, La Caixa. Ante el President Maragall que le estaba entregando la Medalla de Oro de la Generalitat, aseguró no tener "más remedio" que trasladar la preocupación del empresariado catalán por "la ruptura de la armonía con el resto de España". "Para crecer hace falta espacio y nuestro espacio para crecer es España", señaló después de reconocer que "los empresarios necesitamos seguguridad y cohesión social".
De eso sabe también otra centenaria empresa con sede en Manlleu, la Fundició Dúctil Benito, dedicado al prefabricado de hormigón, al mobiliario urbano y al alumbrado público. Poco antes de verano, cuando el Estatuto ultimaba su negociación entre los partidos que apoyan al gobierno de Maragall, vio como un pedido en firme de 300.000 euros del que ya había, incluso, adelantado material, era cancelado alegando una cuestión técnica. Quien tuvo que dar alguna explicación, aunque extraoficial, a los atónitos directivos de la Fundició Benito solo pudo decir que el promotor del proyecto, una amplia obra de alumbrado en Valladolid, "no quería producto catalán". La inquietud se ha instalado en ésta y otras empresas suministradoras de obra pública dado que detrás de la decisión estaba un gobierno autonómico, la Junta de Castilla y León, y un ayuntamiento, el de Valladolid, ambos gobernados por el Partido Popular, el más rabiosamente enfrentado con el proyecto de reforma del Estatuto catalán.
Un par de días del aviso de Fornesa otro conocido representante del tejido industrial de Cataluña mostraba públicamente su preocupación. Era josep Ferrer, dueño y presidente de honor de la conocida marca de cava Freixenet.En el congreso anual del Instituto Empresa Familiar,lobby patronal mayoritariamente ocupado por sociedades nacidas más allá del Ebro, Ferrer no se anduvo por las ramas:"Nuestro cava es tan español como el que más, estamos presentes en todo el mundo, y siempre vamos con una bandera de España" después de lamentar la tensión que estaba surgiendo a raíz del debate del Estatuto. "
Ya tuvimos un problema el año pasado por las declaraciones del señor Carod que favorecieron a cavas de fuera de Catalunña", se quejó.Pocas veces los empresarios bajan a la arena política con mensajes tan expícitos, si embargo en esta ocasión las consecuencias del ambiente creado ya tienen cifras. La venta de botellas de cava catalán, que ya a finales de octubre inician su despegue anual habría caído un 20% en la pricipal empresa de distribución de España. El dato, aún no publicado oficialmente, corre como un reguero de pólvora entre el empresario catalán.La campaña, iniciada antes del verano cuando el proyecto del Estatuto daba sus últimos pasos en Barcelona discurría hasta hace unas semanas anónimamente por Internet. Un concienzudo listado de marcas agrupadas en productos alimenticios, cosméticos y de droguería, y bancos y servicios, separa las que tienen "origen o sede en Cataluña" de las que los inductores proponen como "alternativa". Encabezando la vergonzante lista se dice "No pedimos boicot, solo informamos a los ciudadanos sobre el origen de los productos. Pero tras la aprobación del "estatut" mientras al comprar los productos de la segunda columna ese dinero se puede reinvertir en un hospital en Sevilla, un colegio en Valladolid, una carretera en Cantabria o un centro de acogida de Murcia, al comprar los de la primera columna, ese dinero de lo quedarán exclusivamente en Cataluña". Todos esos mensajes se han venido propagando, también a través de una página web inédita que curiosamente ha dejado de poder consultarse en los últimos días titulada "stopnacionalismo.com" y que ha dado pie al creación de otra a modo de réplica creada desde Barcelona con el nombre catalán "stopnacionalisme.com".
A la vuelta de las vacaciones veraniegas y con el proyecto de Estatuto a las puertas del Congreso de los Diputados buena parte de los inductores de la iniciativa se dejaron de pamplinas para pasar a la ofensiva con nombres y apellidos. Dos días antes de que Josep Ferrer hablara en público de sus miedos respecto a la campaña anual del cava, Coalició Valenciana, grupo político heredero de la Unió Valenciana con la que tantas veces ha pactado el PP, insertaba en el primer diario en difusión en la Comunidad Valenciana un anuncio con el indisimulado título "Boicot a los productos catalanes. No compres productos catalanes, no als "països catalans".La insersión, que venía a responder a la polémica iniciativa de la directiva del Barça de exhibir en el último partido de Liga en el Camp Nou un mapa de los "países catalanes" que incluía València, adjuntaba una carta recortable a mandar a Joan Laporta en la que se expresaba la "repulsa por la grave agresión a la identidad territorial, política y cultural valenciana inferida por el club que usted preside y le confirmo que los valencianos ni somos, ni fuímos, ni seremos jamás partes de sus "países catalanes" por los que sentimos un especial desprecio".
El abrupto final de la misiva viene acompañado por la imagen de una participación de lotería de Navidad del partido, que ilustra una imagen del líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira con unas orejas de burro. Al cierre de esta edición no se habían anunciado acciones legales contra semejante anuncio.Poco puede extrañar tamaña ofensa si se ha escuchado en los últimos días el programa "La Mañana" de la Cadena COPE que dirige Federico Jiménez Losantos. Claramente ubicado en la derecha más recalcitrante y opuesta a las intenciones del nuevo Estatuto catalán, el conocido periodista lleva tiempo editorializando en contra de la reforma estatutaria pero, tras la aprobación de ésta por el Parlamento autonómico sus críticas han llegado a la amenaza."El Estatuto es antiespañol de cabo a rabo y usted, señor Ferrer - clamaba el pasado martes, después de que el dueño de Freixenet hiciera público sus temores - usted ha pedido ese Estatuto y ha apoyado ese Estatuto y ahora quiere vender Freixenet en España. Pues no, señor. No, seño. No, señor."
El periodista estrella de la cadena radiofónica de los obispos no tenía pelos en la lengua: "Y ahora le da miedo porque viene la campaña de Navidad. Ya puede tener miedo, desde luego, porque el boicot del año pasado va a ser una broma al lado del de este año". Lo escuchaban más de un millón seiscientos mil españoles según el último Estudio General de Medios.También el ABC del grupo Vocento más templado en éste y otros temas a pesar de su línea editorial cercana al PP, publicaba en días pasados un chiste de su ilustrador Martín Morales que decía:"Tripartito recuerda: Cataluña es una nación que en Navidad procura vender cava."
El Partido Popular, mientras, navega a sus anchas en este ambiente donde intenta no retratarse. Algunos detalles, sin embargo, no dejar de señalarle. No se trata solo de pequeños episodios, como la iniciativa de la asistente personal del vocal portavoz del Consejo General del Poder Judicial nombrado a instancias del partido que preside Mariano Rajoy, Enrique López, quien, según desveló el diario "El Mundo" la semana pasada se permitió enviar a todo el personal del Consejo a través de su intranet (correo electrónico interno) el listado de productos catalanes pidiendo su boicot y que ha motivado una queja oficial ante el presidente de los vocales de la minoría progresista. No. También dirigentes de mucho más alto rango colaboran activamente en el ambiente anticatalán tan cuidadosamente propagado.La presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, sin ir más lejos, está ocupando, sin rubor alguno, el espacio de ardiente defensora de Madrid frente a Cataluña para alborozo de las huestes más españolistas del PP.
Hace apenas unos días la presidenta madrileña anunció que su gobierno va a abrir un expediente sancionador a Gas Natural, empresa filial de La Caixa, por traspasar sus instalaciones de distribución a una nueva filial que está radicada en Barcelona "sin la autorización que establece la ley de Hidrocarburos", según sus fuentes oficiales.Como es conocido, las intenciones de Gas Natural de hacerse con la propiedad mayoritaria de Endesa, la primera eléctrica del país, ante la que ha presentado una OPA, también han sido recibidas desde el PP como otra agresión "catalana" dirigida desde el gobierno socialista para descabalgar al actual presidente de la eléctrica, Manuel Pizarro.Desde el PSOE, que niega intervención gubernamental alguna, simplemente se recuerda que Pizarro debe su puesto a la mano del gobierno de José María Aznar cuando Endesa era una propiedad del Estado y que la Caixa es una empresa privada libre de actuar según sus intereses.
Aguirre, pues, no ve problemas en alimentar tensiones Madrid-Barcelona cuando dice respecto a sus intenciones sancionadoras que "nosotros simplemente estamos actuando en la defensa de los ciudadanos madrileños" aún cuando desde la empresa gasista se señala que únicamente el Ministerio de Industria puede poner algún "pero" a su decisión.
"Lo curioso del caso es que los del PP han enfilado contra los del Instituto de la Empresa Familiar: los empresarios menos nacionalistas que hay en Cataluña", señala un dirigente de CIU, que analiza con preocupación el ambiente creado. Entre ellos se encuentran quienes firmaron una famosa carta publicada por "La Vanguardia" titulada "Queremos un nuevo Estatuto", a petición del President Maragall, y donde se encuentran nombres tan poco sospechosos de entusiasmo por el Tripartito como el dueño del Grupo Planeta, José Manuel Lara, el editor de "La Vanguardia", Javier Godó o el director general del opusino IESE.
Será capaz de la derecha de crear un abismo tan profundo entre Cataluña y España?. Rajoy parece haber detectado el riesgo y al cierre de esta edición brindaba con cava en Sant Sadurní d'Anoia con cava mientras prometía combatir a quienes "promuevan boicots" cntra productos catalanes. Habrá que escucharle el día 2 para conocer de verdad, el alcance de sus intenciones.